Overview
Unos desde el homenaje, otros desde la transgresión, los artistas presentes en esta muestra hacen una relectura de clásicos como Velázquez, Goya, Picasso o Gutiérrez-Solana. La exposición tiene como punto de partida el propio programa de la galería, que se basa en la defensa de la tradición de la pintura figurativa.
 
Alex Becerra (Los Angeles, 1989) explora a través de la pintura, el dibujo y la escultura, su visión del mundo moderno. Influenciado por la historia de la pintura moderna europea, Becerra incorpora a su obra todos los clásicos de la pintura, tales como el desnudo femenino, o el autorretrato, a los cuales suele añadir ciertos toques de cotidianidad.
 
Julio Galindo (Llerena, Badajoz, 1988) propone una nueva mitología que explora términos como lo sagrado, lo espiritual y lo religioso. Sus piezas ponen en cuestión conceptos como la religiosidad o la santidad, tratando de actualizar estas nociones desde un punto de vista contemporáneo. Su intención es mostrar que existe la posibilidad de encontrar aspectos profundamente existenciales en nuestro entorno inmediato, lo que sin duda pasa por elevar al nivel de sagradas cosas que no lo son, pero que probablemente deberían serlo.
 
Los crudos paisajes de Abraham Lacalle (Almería, 1962) son poco convencionales. Sus obras no se centran en la belleza, aunque existe, o en una visión idealizada. El barro en ríos y caminos, árboles secos y rotos, maleza y elementos de desecho abandonados
juegan un papel preponderante en sus obras.
 
Cristina Lama (Sevilla, 1977) posee un imaginario artístico muy particular que bascula entre una figuración de marcado carácter escenográfico y una absoluta abstracción fundamentada en el uso del color. Sus obras se caracterizan por la frescura del gesto. Cristina aplica la pintura mediante pinceladas enérgicas y cargadas de material que aportan expresividad al proceso pictórico. En sus composiciones, los cánones y las perspectivas desaparecen, haciendo que personajes y objetos se desenvuelvan en el mismo plano o simplemente aparezcan abstraídos de todo contexto. De esta forma, el
objeto representado se convierte en un elemento más, subordinado a la intención última de su producción que es la puramente pictórica.
 
La Ruman se inspira en la cultura andaluza, las tradiciones populares y las mujeres fuertes de su entorno. En sus pinturas aparecen figuras femeninas con una estética barroca y dramática, mezclando elementos religiosos, costumbristas y simbólicos. Su

estilo busca representar la fuerza, la personalidad y la historia de las mujeres, creando escenas llenas de emoción que reflejan su propio mundo y experiencias.

 

La obra de Matías Sánchez (Tübingen, Alemania) está repleta de iconografía contemporánea, textos, formas y colores, creando complejas composiciones que no dejan a ningún espectador indiferente. Su búsqueda no es la de un contador de historias, sino la de un arquitecto de las formas, que diluye las fronteras entre lo

figurativo y lo abstracto. La narrativa no es lo que busca, es simplemente la excusa. Sánchez es un artista ligado a la contemporaneidad desde muy diferentes puntos de vista. Su estilo ha metabolizado el lenguaje de la cultura popular. Por ello, su obra puede entenderse como un altavoz de nuestra sociedad.

 

La obra pictórica de Santiago Ydáñez (Puente de Génave, Jaén, 1969) aborda temas monográficos en relación con la expresión del cuerpo y, fundamentalmente, de la mirada. En sus trabajos aparece siempre un diálogo entre la naturaleza fetichista del voyeur y la crédula ingenuidad del devoto. Tras sus pinturas hay siempre una minuciosa

investigación con frecuentes referencias a grandes maestros de la historia del arte.